¡La EP en Venezuela!
El inicio de la fundación de las Escuelas Pías de Venezuela, como tantas otras fundaciones, tiene mucho de aventura humana, don de Dios y un poco de novela.
“El día 23 de noviembre del año 1950 zarpó de Bilbao en el barco ‘Marqués de Comillas' que conduciría al P. Jesús Nagore a Venezuela, llegando al Puerto de la Guaira de Caracas el día 14 de Diciembre del mismo año. “
Así dicen las crónicas de Carora. Pero este inicio tiene una historia anterior. La presencia escolapia en Venezuela se debe, en principio, a las iniciativas del Pbro. Nicolás María Espinoza, párroco de Boconó.
El P. Vides, uno de los primeros lo narró así: “Todo comenzó en Agosto del 1950 cuando el P. Nicolás Espinoza, Párroco de Boconó, Estado Trujillo de Venezuela. llega a Pamplona solicitando una entrevista con el P. Provincial, Juan Manuel Diez. Era enviado del P. Provincial de Castilla, a quien primero acudió; pero como acababan de fundar en Colombia, lo enviaron a la Provincia de Vasconia que en aquel momento disponía de personal abundante. Recuerdo haber recibido al P. Espinoza con un grupo de jóvenes recién ordenados, que al enterarnos de sus intenciones nos entusiasmamos y nos ofrecimos como voluntarios para la fundación de un colegio en su parroquia. El P. Provincial aunque remiso al principio, al final se decidió a escribir al P. General quien pronto le contestó afirmativamente.”
El P. Jesús, tras una breve estancia en Boconó piensa que no es el lugar adecuado, por lo que vuelve a Caracas donde reside hasta primeros de febrero del año 1951. Durante este tiempo de enero residió en el Seminario Interdiocesano de los PP. Jesuitas. Hay que destacar la amabilidad y el afectuoso apoyo que tuvo en todo momento por parte de los PP. Jesuitas, tanto en la recepción a la llegada al país, como en las diversas estancias en Caracas.
La Providencia condujo al P. Jesús a la ciudad de Acarigua, Estado Portuguesa, llamando por el P. Jiménez, entonces párroco de la ciudad, para que le ayudara en su servicio en las fiestas de la Virgen de la Corteza. Es allí, el día 11 de febrero, festividad de la Virgen , donde y cuando conoció al Sr. Obispo de Barquisimeto, Mons. Críspulo Benítez, trabándose entre ambos una gran amistad. En larga conversación el P. Nagore expone sus propósitos y el Sr. Obispo le ofrece de forma incondicional su apoyo moral y económico; pero además le ofrece en bandeja la fundación de Carora: Casa, Colegio diocesano Cristo Rey (100 alumnos), dos capellanías, una tercera capellanía dentro de breves semanas. Las condiciones aparecen al Padre atractivas y convincentes.
El P. Nagore establece comunicación urgente con el P. Provincial de Vasconia, Juan Manuel Díez, y en breves meses los PP. Escolapios se establecen en la ciudad de Carora, a cien Km. de la capital del Estado Lara, Barquisimeto. Nos llamaron a Boconó y Dios nos condujo a Carora.
En el corazón de esta historia se van perfilando varios nombres a los que debemos un sincero agradecimiento:
Pbro. Nicolás María Espinoza , párroco de Boconó. En esas fechas tiene 35 años y muestra ya lo que va a ser tónica de su vida. Se muestra emprendedor en su Parroquia; escribe en la prensa; es Maestro Nacional; lleva a las Hermanas Dominicas a Boconó para regir el Colegio Virgen de Fátima; termina las Obras de su templo parroquial San Alejo y promueve la construcción de otros templos; gestiona la dirección del colegio Mons. Camargo (que con el nombre de Mons. Jáuregui íbamos a tomar los Escolapios), funda la Casa del Campesino; promociona Escuelas y Misiones rurales en diversas zonas; ...y una lista interminable de acciones en pro de los demás.
El 30 de mayo de 1993 la ciudad de Boconó le condecora con la Orden "Salvador Vicente de León", presea destinada a premiar los méritos de personalidades que se hubieren destacado por servicios notables a favor de Boconó o su Municipio. F allece el 17 de agosto de 1993 en Boconó con 78 años. En el templo parroquial de San Alejo, a la izquierda de la nave y cerca del altar, descansan sus restos mortales.
P. Jesús Nagore Santesteban del Sdo Corazón. Había nacido en un pueblecito de la Provincia Española de Navarra llamado S. Martín de Unx, un pueblo que ha dado, a pesar de sus pocos habitantes, un amplio grupo de escolapios pertenecientes a dos provincias, Aragón y Vasconia. Fue el 19 de febrero del año 1905. En 1920 inició el noviciado y se ordenó de sacerdote el 22 de diciembre de 1928.
En 1933 se funda la Provincia de Vasconia y es destinado al colegio de Bilbao. En 1936 se inicia la Guerra Civil española. Atiende como capellán un batallón vasco cayendo prisionero de las tropas nacionales. Cuentan que por su bondad y trato afable se ganó a todos y su causa fue sobreseída.
En 1950 es elegido para la fundación de Venezuela. Director y rector del colegio Cristo Rey de Carora consigue terrenos y edifica el actual colegio. A la vez es responsable de la presencia escolapia por lo que anima la fundación de Caracas en 1952. Recibe peticiones para fundar colegios en Mérida, Ciudad Bolívar, regiones del Orinoco, y en las empresas petrolíferas de Cabimas. Gozaba de una inmensa popularidad en todos los ambientes, un hombre de gran corazón y a la vez claro e inteligente para las decisiones que tuvo que tomar.
En 1964 renuncia a su puesto de Vicario Provincial de Venezuela por enfermedad y regresa a España. Todavía lo vemos de rector de Tafalla hasta 1969. Trasladado a Pamplona, muere el 3 de marzo de 1972. Quien escribe estas líneas lo conoció en esta última etapa de su vida y recuerda su bondad, sencillez, profundo sentido de Dios.
Gracias Jesús Nagore, por haber sido quien nos abrió las puertas escolapias en Venezuela.
Mons. Críspulo Benítez Fontúrvel , Arzobispo de Barquisimeto. Natural de Porlamar (Isla de Margarita) el 21 de octubre de 1949 es designado como Obispo de Barquisimeto (Estado Lara) por el Papa Pío XII. Allí desarrollará su labor pastoral hasta el año 1982 en que fue aceptada su renuncia por la edad. Vive en la misma ciudad como Arzobispo emérito y fallece a los 86 años, el primero de mayo de 1991. Está, pues, al frente de su Diócesis 43 años.
Habiendo entrado en contacto con el primer Escolapio -Jesús Nagore- y enamorado de la fundación que él mismo anima, ayudó en todo momento tanto al P. Nagore como a los escolapios que iniciaron la fundación de Carora.
Para iniciar la fundación son enviados desde la Provincia de Vasconia varios escolapios. El P. Vides lo contó así: “ EI 9 de Agosto de 1951, salíamos del Puerto de Bilbao cuatro escolapios en el Trasatlántico ‘Magallanes', tan viejo que fue su último viaje, rumbo a Venezuela donde iba a comenzar una nueva obra educadora la Escuela Pía.
El grupo lo formábamos el P. Constantino Garisoain, veterano en estancia en América y tres jóvenes inexpertos, pero llenos de ilusiones ante lo desconocido. P. Ignacio Morrás, Ho Alfonso Olazábal y P. Jesús Vides. Veintiún días duraría ese viaje pasando por Santander, Gijón, Vigo, Cádiz y Santa Cruz de Tenerife. La primera tierra americana que vimos fue Puerto Rico, único puerto en que no nos dejaron bajar del barco por hallarse en plenas elecciones.
La Festividad de San José de Calasanz la pasamos en Santo Domingo donde recibimos las primeras impresiones en tierras americanas: su exuberante vegetación, lo típico de sus casas, los árboles exóticos. Vimos los recuerdos de Colón y lo típico de su gente, todo ello muy novedoso para nosotros. Probamos los primeros mangos y el agua de coco.
Al amanecer del día 29 de Agosto llegábamos al Puerto de La Guaira. Nos impresionó la inmensidad de las montañas que parecen arrancar del mismo mar y que apenas dejan espacio para construir las casitas que se van remontando por la ladera. Esa era la nueva tierra que nos recibía y donde íbamos a pasar los mejores años de nuestra vida. En el puerto nos esperaba ansioso el P. Jesús Nagore.”
El mismo P. Vides continúa: “Durante los días siguientes visitamos Caracas, la capital; y el día tres nos dirigimos en avión a Barquisimeto, donde el Sr. Obispo de la Diócesis Mons. Críspulo Benítez nos acogió con el más paternal abrazo. A las 6 p.m. salíamos de nuevo por avión para Carora; en el aeropuerto local nos esperaba gran muchedumbre que nos recibió con prolongados aplausos al pisar su tierra.”
En el Libro de Crónicas de la comunidad de Carora se detalla así: “El día 03 de septiembre del año 1951 a las 6:30 pm. llegaron en avión a la ciudad de Nuestra Señora de la Madre de Dios de Carora los PP. Jesús Nagore del Sagrado Corazón de Jesús, Ignacio Morras del Ángel de la Guarda , Jesús Vides de la Virgen de Ujué, y el Hermano Alfonso Olazábal de la Virgen del Juncal, con el objeto de fundar el primer Colegio Escolapio de Venezuela. Vinieron acompañados del P. Constantino Garisoain del Sagrado Corazón de Jesús, religioso de la misma Orden Escolapia y de Monseñor José Fidel Deán de la Santa Iglesia Catedral de Barquisimeto pues traía la representación del Sr. Obispo Monseñor Dr. Críspulo Benítez.
Fueron recibidos los PP. Escolapios en el campo de aviación por una inmensa muchedumbre, entre los que hay que destacar los siguientes: Monseñor Pedro Felipe Montes de Oca, Vicario foráneo de este Distrito de Carora, el párroco D. Pedro Rodríguez, Sres. Prefecto y Presidente del Consejo Municipal, junta pro Colegio escolapio “Cristo Rey” formada por D. Antonio Herrera, D. Teodoro Herrera, D. Carlos Herrera, Dr. Luis Montes de Oca.
Acto seguido, y en hermosa caravana, se dirigió la comitiva al Templo Parroquial San Juan, donde se cantó un solemne “Te Deum” en acción de gracias, oficiando de Preste. Monseñor Fiol, y de acompañantes D. Pedro Rodríguez, párroco de Aregue. Monseñor Fiol, en nombre del Sr. Obispo, destacó el hecho tan singular, el don que el cielo enviaba a Carora, al ser la primera ciudad de Venezuela, que acogía en su seno a los PP. Escolapios, insignes pedagogos de la primera Orden de la Iglesia consagrada a la enseñanza popular cristiana. El P. Jesús Nagore, contestó dando las gracias por tan cordial recibimiento.”
El P. Alberto Álvarez escribe: “Desde 1954 funcionaba en la ciudad un colegio privado; había sido fundado por un sacerdote, D. Jesús Samanes. Fue dirigido sucesivamente por José Van Gricken de la Cruz e Isaac Cura, hasta que acéfalo de Sacerdotes, fue confiado por el Obispo de la Diócesis , Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel, a los Padres Escolapios en 1951. Si bien es cierto que la fundación escolapia se debe al Obispo de Barquisimeto y la venida de los Religiosos al Padre Espinoza, es también cierto que detrás de todo esto estaba la insistencia del Padre Pedro Felipe quien con su celo incansable de apóstol consagrado por entero a la causa de Cristo, no omitió sacrificios ni desvelos para lograr que el colegio marchara sin tropiezos ni inconvenientes por la ruta que se le había trazado: la formación integral de los niños de Carora”. Efectivamente este es el colegio que recibimos y los buenos deseos que lo hicieron posible.
La ciudad contaba entonces con 12.000 habitantes, y condiciones sociales de fuerte desnivel social. El colegio tiene 109 alumnos -“c omenzamos el Curso el 17 de septiembre con 109 alumnos distribuidos en seis grados; además nos encargamos de las capellanías del Hospital de las Hermanitas de los Pobres, Hermanas Dominicas y Siervas del Santísimo Sacramento”, comenta el P. Vides- de las familias más acomodadas. Por eso queda en crónicas que el primer esfuerzo de los PP. Escolapios fue eliminar toda discriminación de clase social tanto en la escuela como en la parroquia siguiendo nuestro estilo heredado de Calasanz. Hoy se puede ir haciendo realidad la popularización progresiva del colegio tal como lo soñaron los fundadores.
Días más tarde, el 16 de octubre, llega el primer refuerzo: el P. Juan Bautista Pérez Altuna quien terminará haciéndose venezolano y caroreño de corazón, trabajando en todos los frentes cristianos y educativos hasta su muerte... pero eso es otra historia.
Vivíamos en la calle Lara, en la casa del Sr. Manuel Riera, quien generosamente nos cedió su propia casa para vivienda nuestra, la cual distaba como unas seis cuadras del Colegio.
El colegio estaba situado en la parte antigua y colonial de la ciudad, cerca del río Morere del cual un dique la defendía de las inundaciones que de vez en cuando sufría. Junto al Colegio había una pequeña plaza y una hermosa iglesia colonial: "El Calvario” El colegio funcionó en esta sede durante dos años hasta que se consigue construir el actual. De nuevo es el P. Vides quien lo cuenta: “ La casa donde funcionaba el Colegio nos pareció vieja e insuficiente por lo que pronto pensamos en la construcción de nuevos locales y en lugar apropiado. Y es como se gestionó con el Concejo Municipal un terreno de 25,800 m 2 situado en la zona del Trasandino algo alejada de la población, pero que se veía como zona de expansión futura de la ciudad. En enero de 1952 se puso la primera piedra con mucha solemnidad y grandes discursos. Mas no será hasta febrero del año siguiente cuando se comenzarán las obras del nuevo Colegio y ya para septiembre del mismo año 1953 nos trasladamos al mismo”
De la etapa Caroreña hay muchas cosas que agradecer y muchos nombres que recordar: las familias Riera, Herrera, Sierralta, el Padre Pedro Felipe Montes de Oca, y tantas personas que hicieron posible que hoy para los escolapios Carora sea un lugar entrañable por historia y por sus gentes.
NOMBRES
No sería justo terminar este aparado sin citar a los otros muchos escolapios que con su trabajo y presencia hicieron posible nuestros orígenes.
Nombres como Casiano Ocáriz, José Mª Goyache, Justino Aóiz, Rodolfo Barrena, Jesús Álvarez, Ángel Nuin, Luis Echari que llegaron también en 1951.
Felipe Endériz, Ernesto Álvarez, Valentín Labiano, Eugenio Ruiz, José Luis Velasco, José Ojer, y José Luis Goñi. Que llegaron en 1952.
Aniceto Guillorme, Jesús García, Feliciano Espinosa, Anastasio García, en 1953.
Víctor Pinillos, José Martínez, Lucio Moreno, Juan Santos Maeztu, en 1954.
Gerardo González, Filomeno Mendióroz, Jesús Zuazúa, en 1955.
Y una gran lista de personas que han dejado parte de su vida entre nosotros.
LAS OBRAS
En aquellos momentos la Provincia de Vasconia se volcó en la fundación enviando escolapios. Fruto de estos envíos son las primeras nuevas fundaciones.
CARACAS.
El mismo año 1951 el P. Constantino Garisoain queda en Caracas intentando la fundación de un colegio. Se entrevista con el Arzobispo de Caracas Dr. Lucas Guillermo Castillo quien orienta al P. Constantino hacia el Oeste de Caracas -Catia-. En 1952 se inicia nuestra presencia en Catia mientras se tramitan la compra de terrenos y la construcción del colegio. EI 16 de septiembre de 1952 se abre el colegio mientras se construye el actual.
VALENCIA
Con la intención de dar una entidad suficiente se piensa en fundar en Valencia. Tras diversas gestiones el día 31 de julio de 1959, salió de Caracas rumbo a Valencia el fundador de este Colegio de Valencia, R.P. Gerardo González Lafón. La ciudad tiene entonces un gran porvenir industrial con sus 100.000 habitantes. Se alquilan dos casas situadas en un lugar céntrico. El 14 de agosto de 1959 se abre la matricula. El 21 de septiembre comienzan formalmente las clases con 51 alumnos. En 1961 se deciden los nuevos terrenos. Tienen que pasar años hasta terminar los pabellones que constituyen hoy el colegio.
LOMAS DEL SUR
La tercera obra tiene que esperar a tener asentadas las obras anteriores. También en Valencia. La obra se inicia por la tesonera presencia del P. Luis Arsuaga en los barrios nacientes del Sur desde 1981. La comunidad de Valencia Norte apoya esta presencia y se concreta en la construcción de escuela, casa y medicatura en 1984. Son las Bodas de Plata del colegio del Norte. Preguntado años después el P. Luis sobre la fundación contestó categóricamente: “La creación y desarrollo de Las Brisas tiene un nombre: La Comunidad de nuestro Colegio de Valencia.“ Era el deseo de cercanía con los pobres, sus niños, su educación... que todo escolapio lleva dentro.
CASA DE FORMACIÓN DE CARACAS
Sin casa de formación no hay vocaciones. Sin vocaciones no hay futuro. Así de claro se expresaba el P. Viceprovincial José Unanua. Tesonero y claro. El preescolar de Caracas va a ser el lugar elegido. Tras la obras de rigor el 01 de noviembre de 1986 se hizo la apertura de la casa. Los primeros componentes: Alfonso López, Jaime Zugasti, Livio Ledezma, Julio Palacios y Juan Alfonso Serra. Dios bendiga mantenga esta casa.
BARQUISIMETO
La doble fundación Noviciado y Barrio del Trompillo tiene su origen en el capítulo del 94. Hay deseos de completar las etapas de formación y de más presencia entre los pobres. Dos nombres van a ser definitivos, el P. Víctor Merino en la fundación del Trompillo y Alberto Álvarez –Beto- en la búsqueda de casa para noviciado. En enero del 95 durante la Visita Canónica del P. General se le expone la posibilidad que anima. El 30 de octubre el P. Víctor inicia su nuevo destino en la casa de las Hnas Misioneras de María. El primero de marzo de 1996 se toma posesión de la casa parroquial. Será en ese año cuando también se inicie la presencia del noviciado con el P. Luis como primer maestro de Novicios.Periodo 1985 a 1991
Escolapios que nos dejaron y sembraron futuro:
Lo más importante en la historia son las personas, los protagonistas que hacen posible la realidad y los hechos. Nos dejaron físicamente, aunque siguen presentes en lo que sembraron: el futuro de la Escuela Pía de Venezuela.
P. Jesús Vides Oscáriz (+ 12/04/87): 35 años en Venezuela;
P. Juan Bautista Pérez Altuna (+ 30/06/88): 37 años en Venezuela;
P. Aniceto Guillorme Merino (+ 02/02/89): 34 años en Venezuela.
Vinieron de Vasconia entre 1985-1991:
El P. Jaime Zugasti (1986), el Hno. Javier Barandalla (1987), ambos por segunda vez; el Clº. José Luis Lizasoain (1987), el P. Juan Pedro Azcona (1988), el P. Jesús Mari García de E. (1988) y el P. Víctor Merino (1990). En diciembre de 1990 la viceprovincia cuenta con cinco comunidades (dos filiales), 17 profesos de solemnes (uno venezolano), 1 junior y 6 prenovicios y aspirantes.
PERÍODO DE 1991-2007
Se inicia un nuevo periodo en la Escuela Pía de Venezuela, que en líneas generales va seguir impulsando, profundizando y consolidando lo iniciado en el periodo anterior. El P. Provincial, Miguel Artola, nombra nuevo viceprovincial al P. Pedro Lasheras, que llega junto al P. Juan José Iturri, nuevo formador, el 16 de agosto de 1991. En este largo periodo está como viceprovincial el P. Pedro Lasheras. Es nombrado por tres cuatrienios consecutivos (1991-2003) y el cuarto (2003-2007) con el consentimiento del Consejo Provincial, el “nihil obstat” de la Congregación General y la dispensa de la Santa Sede (Prot 153/03 Escuela Pías de Vasconia, 23 de junio de 2003).
Las primeras ordenaciones de escolapios venezolanos:
Laicado escolapio:
Voluntariado:
Primeros pasos: Desde 1992 se inició un voluntariado de Vasconia, con jóvenes que venían a Venezuela a vivir y trabajar durante un mes o dos. El lugar: la obra de Lomas (Valencia). Inician este camino en 1992: Aitor Errasti, Josu Oyanguren, Javi Ferreras, Josean Bueno, Carlos Gil y Susana Sáez de Ibarra. Al año siguiente vienen Aitor Errasti, Cristina Bosque, Javier Lasheras y el matrimonio Fernando Ruiz y Coro Lucea. En 1994 Alberto Cantero, Beatriz de la Cuadra, Berna, Bernardino Arrabal y Alberto Tobalina . Pero ese mismo año, en julio, nos visita el P. Javi Aguirregabiria, iniciador de Itaka, es cuando se va concretando el compromiso entre Itaka y la Viceprovincia, en un nuevo modelo de presencia.Desde 1995 hasta el año 2006 son 16 los miembros de Itaka que han dado parte de su vida e ilusiones durante tres años (uno, tres años y siete meses, y un matrimonio por un año). Siete de ellos estuvieron en Lomas y nueve en El Trompillo. En el 2005, a los diez años de la experiencia, se hace un balance positivo de estos once años, tanto desde la Viceprovincia como en Itaka, pero se vislumbra un nuevo tipo de presencia que apunta hacia la comunidad laical, aunque no excluya otras posibilidades.
Nos dejaron en este periodo y sembraron el futuro:
El P. Lucio Moreno (+22/02/98) en Caracas, desde 1954 en Venezuela.
El P. Luis Arsuaga (+19/09/2000) en Pamplona (Navarra). Desde 1977 en Venezuela.
El P. Santos Maeztu (+27/09/2000) en Valencia. Desde 1954 en Venezuela.
El Hno. José Luis Goñi (+04/06/2005) en Pamplona. Fueron 52 años en Venezuela, donde llego en 1952, cuando tenía 21 años.
El P. José Martinez Bujanda (+05/09/2006) en Valencia. Desde 1954 en Venezuela, 51 años en Venezuela.
Vinieron de Vasconia en este último período: los padres, Pedro Lasheras, Juan José Iturri (1991), Jesús Pérez (1992), Carlos Aguerrea (1993, siendo junior), Felipe Aguirre (1994), Alberto Sola (1995), Arturo Ros, Hno. Alejandro Echeverría, (1996), P. José Luis Lizasoain (1996, su segunda vez), Juan Carlos de la Riva (2001), P. Emilio Sotomayor (2002-2004), P. Valentín Azpilicueta (2003-2004), P. Félix Pascual (2004). De ellos permanecen en el 2006 en la viceprovincia los PP. Pedro, Jesús, Felipe, Alberto y Félix.
Nuestra realidad y perspectiva de futuro:
Realidad: En mayo de 2006 la viceprovincia cuenta con siete comunidades (una de ellas filial), 19 profesos de solemnes (nueve venezolanos), 8 juniores, 2 novicios, 3 aspirantes. Los laicos escolapios de Itaka (Fernando Rodríguez y Asier Gana) parten en agosto de 2006 para Vasconia tras un periodo de tres años.
Hacemos una breve lectura de estos números: La media de edad de la viceprovincia es muy joven, la mitad de la viceprovincia están en periodo de formación (14 en total), donde el acompañamiento y el equipamiento personal son fundamentales. De los otros 18: tres son mayores, uno de ellos, el P. José Martínez, está muy grave. A pesar de los años, nos recuerdan que el escolapio no se jubila nunca. Otro religioso está en AVEC a tiempo completo y con permiso de vivir fuera de comunidad. Las responsabilidades últimas de las obras recaen en el resto de religiosos, en pequeñas comunidades, en algunos casos con precariedad en número de personas, y más si tenemos en cuenta la dimensión de algunas de las obras.
