Historia de la Escuela Pía

El nombre de la orden en latín es Ordo Clericorum Regularium pauperum Matris Dei Scholarum Piarum, que significa: Orden de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (en latín, ) La orden religiosa católica fué fundada a finales del siglo XVI por san José de Calasanz, somos conocidos también como escolapios, calasancios y piaristas.


  Tras ordenarse sacerdote y ejercer como tal en en España, San José de Calasanz inició una muy importante actividad en Roma destinada a la formación de los niños y jóvenes que carecían de medios para asistir a la escuela. El origen de la orden se suele fechar en 1597, año en que las clases que el religioso español impartía en la iglesia de Santa Dorotea cada domingo pasaron a tener un carácter diario. El papa Clemente VIII aprobó su constitución, como congregación secular sin votos (pero ya con el nombre de Escuelas Pías), en 1602. Pablo V concedió a sus miembros tomar votos simples en 1617. Sin embargo, tras una lucha tenaz y persistente de Calasanz Gregorio XV sancionó su constitución como orden religiosa sujeta a votos solemnes.


  Resaltamos esto porque para conseguir lo que quería: sujetar la orden a votos solemnes para robustecer el instituto y darle continuidad, escribió un Memorial dirigido al Cardenal Tonti, con una explicación muy bonita de lo que significaba para él y lo que significa para nosotros la educación. Aunque no era propiamente pedagogo son realmente importantes las ideas que allí pone.

  Al Santo fundador (o "Santo Viejo" como cariñosamente le llamamos) le gustaba decir que la orden fué fundada en el año santo de 1600. Sería por lo "santo" del año y lo redondo del número.

  El objetivo fundamental de la orden estaba implícito en el cuarto voto previsto para sus siervos: la educación cristiana de la juventud, que cumplían proporcionando la necesaria formación espiritual y científica a los niños de las clases más necesitadas. Los escolapios deben una especial devoción a la eucaristía y a la Virgen María, y su norma de vida se rige por la piedad cristiana, valores que tratan de inculcar también a sus alumnos.

  Después de su fundación, la orden se extendió por todo el mundo. Pero, al igual que otras órdenes en esa misma época presentó problemas internos y fué reducida a congregación de nuevo, se le prohibieron nuevas fundaciones y la profesión de votos de nuevos novicios. Todo esto, que sucedía aún en vida de Calasanz, parecia condenar la orden a la extinción. Sin embargo, en la hora de su muerte, el santo aseguró que la orden seguiría ya "que se lo había prometido la Virgen". poco tiempo después fué reestablecida, empezó su restauración y continuó su expansión. que ha seguido hasta hoy y de forma muy especial por toda Latinoamérica.